¿Qué retornan los becados a la sociedad?

En FUNJOSE consideramos que debemos estar conscientes del impacto que tenemos en el entorno en el que nos desenvolvemos; por ello, cada actividad que realizamos se hace con el enfoque de dar algo a las personas. Nuestros eventos buscan alimentar el conocimiento y la motivación, nuestros mensajes se enfocan en recordar el alcance de nuestras acciones, y nuestra meta es lograr una mejor Guatemala a través de la educación.

Trabajamos para inculcar el crecimiento y los valores en nuestros voluntarios y becados. De esa manera, uno de los requisitos para ser becado en FUNJOSE es dar una pequeña ayuda a la comunidad guatemalteca a través de obras sociales.

Como parte de mi pasión como voluntario en la fundación, quise vivir lo que algunas becadas experimentan cada semana en su labor social; así que me organicé según los horarios de Vilma Ávila, Brenda López y Alma Valdez para convivir con ellas.

Vilma Ávila, una becada nueva del 2019, estudia Psicología Educativa y ayuda en un centro de estudios en zona 18. Decidió renunciar a su trabajo para poder dedicarse completamente a sus estudios y al centro donde es voluntaria. Día a día da seguimiento a niños que están presentando inconvenientes en sus estudios, los guía a generar hábitos de estudio, los apoya en sus dificultades emocionales y manejo de tiempo. A través de ejercicios, como la lectura de palabras, los ayuda a desarrollar confianza en sí mismos. Hasta ahora ha estado varios años siendo voluntaria en diferentes instituciones a nivel nacional e internacional, lo que la ha llevado a buscar aportar cada vez más a la sociedad.

Desde el interior del país, Brenda López viajó a la ciudad para continuar con sus estudios a nivel superior. Dejó atrás a su familia y amigos para estudiar un Profesorado en Teología. Ella imparte talleres a las jóvenes guatemaltecas que viajan del interior de la república hasta la ciudad para contribuir en su adaptación al nuevo entorno en que viven. Se enfoca en la superación e integración para que las jóvenes se desarrollen con facilidad y puedan contribuir con el crecimiento del país. Trabaja a través del fortalecimiento del autoestima y cimentación de los valores. Lleva once años de estar preparándose para lo que realiza, ya que desde los catorce años inició en su comunidad como una pequeña aspirante. Ama lo que hace, y sabe que a pesar de sus limitantes económicas está enriqueciendo a quienes la rodean a través de su orientación.

Con los conocimientos que ha ido adquiriendo en el Profesorado en Pedagogía y Ciencias de la Educación, Alma Valdez, es voluntaria en una escuela de zona 8, donde reciben niños por las tardes y se enfocan en el desarrollo del conocimiento del cristianismo y buscan desarrollar actividades al aire libre para alimentar la creatividad de los niños. Estos reciben una pequeña charla de catequesis seguida de actividades de diferente índole, ya sea realizar algún deporte, pintar, cantar y todo aquello que los distraiga de su rutina y del estar dentro de un aula. Cada niño recibe su refacción, comen panes, galletas, papalinas, jugos, o lo que se haya donado para ese día. A pesar de ser algo pequeño, para algunos niños esta comida es su cena.

Así como ellas, cada becado tiene una historia que contar con lo que retornan a la sociedad a través de sus voluntariados. Hay quienes están contribuyendo al desarrollo artístico en su comunidad, otras personas se enfocan en empoderar a las mujeres y proveer educación sexual, también visitan asilos y brindan apoyo en la limpieza de estos. Todo lo que hacemos impacta la vida de quienes nos rodean, y está en nosotros hacer de este impacto algo positivo y trascendental.

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