Compartiendo un caldo de gallina

En FUNJOSE buscamos relacionarnos personalmente con nuestros becados, queremos lograr un vínculo con los jóvenes que están preparándose para construir el futuro de Guatemala; por ello, un grupo de nuestros voluntarios viajó al interior del país para conocer y compartir con una parte de estas personas que son el motor de la fundación.

Para esta semana les dejo la experiencia de Carlos Tobías, el encargado del área de comunicación, quien con sus palabras nos relata el viaje y la interacción entre FUNJOSE y los becados.

Los voluntarios de FUNJOSE decidimos realizar un viaje el sábado 29 de julio a Chisec, Alta Verapaz. La idea principal era conocer en persona las historias de nuestros becados, su vida, las distancias que recorren para ir a la universidad y sus familias. Yo, por ser parte del departamento de comunicación, tengo poca interacción con los becados en comparación con las personas del área técnica.

Salimos a las 4:00 am junto a una agencia de generación de contenido digital, EPIC, que apoya constantemente a FUNJOSE. El viaje duró entre 6-7 horas, cada paisaje hace que valga la pena la madrugada y parece imposible que haya algo mejor, sin embargo, tras cada curva la vista se ponía más hermosa.

Nuestra primera parada fue en Secomococh para visitar a unas de las becadas. Una mujer digna de admiración que, a pesar de sufrir discriminación por ser mujer, indígena y estudiante universitaria, sonríe ante la adversidad de salir del sistema “tradicional” guatemalteco. El calor del lugar era sofocante, pero por momentos nos olvidábamos de ello gracias al cálido recibimiento y la atención que nos dieron; además la casa estaba decorada con bellas imágenes del programa de empoderamiento a mujeres al que pertenece como voluntaria. Una verdadera líder que busca romper con los paradigmas y estereotipos que cotidianamente observa en su población, y de cierta forma, han intentado limitar su desarrollo personal y profesional. Tuvimos una plática muy amena y conocimos a sus padres, quienes la apoyan incondicionalmente.

Luego, llegamos a Chisec, lugar donde al día siguiente tendríamos nuestra actividad de convivencia. Esa misma noche del sábado, tuvimos una reunión nocturna para terminar de establecer nuestra planificación del viaje. Vale recalcar, nuevamente, que ya nos sentíamos deshidratados debido al calor.

Nuestra idea inicial era invitar a las becadas a desayunar al día siguiente, pero nos llevamos la sorpresa que en Chisec no se trabajaba ese domingo. Tuvimos que solicitar servicio únicamente por una hora.

El domingo 30 de julio, el grupo se encontraba listo desde las 7:00 am para recibir a los becados. El desayuno inició a las 7:40 am con todas las becadas y becados. Platicamos de sus gustos, experiencias, familias y otros aspectos relevantes para nosotros.

Después del desayuno, realizamos actividades para romper el hielo y conocernos mejor. Ahora conozco el color favorito de varios “funjoses”, los deportes que les gustan y lo que hacen en su tiempo libre.

Al finalizar la serie de actividades se pasó a las entrevistas y fotos de cada uno de los becados y de la organización. Al finalizar con los planes, el grupo de becadas decidió invitar a toda la organización a un sabroso caldo de gallina en la casa de una de las estudiantes. Uno de los mejores almuerzos que he tenido, no solo por la compañía o la deliciosa preparación de los alimentos, sino porque me recordó a mi abuela, que cada vez que la visitaba cocinaba lo mismo con todo su amor hasta unos meses antes de su fallecimiento.

Es difícil ver la realidad guatemalteca, tanta belleza de nuestra gente y del territorio en sí que se mezcla con las condiciones poco favorables para el desarrollo humano. Personalmente me cuesta aceptar que alguien con ganas de estudiar no pueda, por eso dedico tanto tiempo y esfuerzo a FUNJOSE. El caldo de gallina compartido es el mejor ejemplo de la belleza de nuestra gente, brindando lo que tiene sin importar la condición. El mejor regalo que cualquier persona me puede hacer: un recuerdo a mi pasado con sabor a caldo. Regresé con una gran sonrisa porque ahora puedo decir que tengo más amigos que me esperan en las Verapaces.

Gracias al apoyo de nuestros benefactores hemos llegado a becar jóvenes en el interior de Guatemala, y deseamos seguir creciendo así. Comenta y comparte si deseas contribuir con brindar educación a más jóvenes.

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