Definiendo a los profesionales

Hoy día, contar con estudios superiores abre muchas puertas a oportunidades que se consideraban imposibles, y con ello se presentan retos más complejos, experiencias más intensas y mayores responsabilidades.

Contar con mayor conocimiento y acceso a plazas laborales de mayor relevancia y poder, implica requerir valores más fuertes para buscar la mejora del país. Por ello, decidimos entrevistar al Dr. Guillermo Díaz, Vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Rafael Landívar, para que nos describa desde su punto de vista qué es ser un profesional.

Quisiéramos iniciar con una breve descripción de su récord académico y profesional.

Estudié economía a nivel de pregrado, luego una maestría en Economía Empresarial en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, y luego un doctorado en Sociología en la Universidad Pontificia de Salamanca.

He trabajado en docencia alrededor de veintisiete años y actualmente ocupo el cargo de Vicedecano en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

 

¿Qué significa ser un profesional hoy en día?

Es aquel que está en la capacidad de identificar los problemas, analizarlos, encontrarles una solución, ser creativo. Adicional a ser una persona que cuente con conocimiento disciplinario per se, debe contar con las “competencias blandas”, es decir, que pueda trabajar en equipo y tolerante a la frustración. Hoy, es de suma importancia cómo aplicará los conocimientos que tiene, ya que hay veces en los que no logra aplicarlos por temas de incompatibilidad de carácter con otros colegas, o se nubla su criterio tras la frustración o el fracaso. Podríamos decir que un profesional también debe contar con inteligencia emocional, aparte de las habilidades de solución de problemas.

¿Cuál es el mayor desafío que ha enfrentado en el desempeño de su carrera profesional? ¿Cómo lo ha superado?

Considero que ha sido tener que cambiar de ambientes laborales. Es cierto que muchas veces uno busca la superación profesional, pero iniciar en alguna organización donde se desconoce la cultura del lugar y las reglas no escritas que se deben ir identificando poco a poco lo lleva a uno a decidir si desea o no adaptarse al nuevo entorno.

Me enfrenté a situaciones en las que tuve que abandonar la oportunidad que se me había brindado debido a que el ambiente laboral era muy distinto a lo que esperaba y no lograba acoplarme.

También hay veces que es necesario olvidar cómo se hacía un proceso debido a que en el nuevo puesto u organización las cosas se ejecutan de forma distinta. Hay veces que uno se aferra a lo que sabe y esto dificulta la adaptación a algo nuevo.

Tuve experiencias en las que me empecé a desvalorizar el lado humano debido a la cultura de la empresa en la que me encontraba. Esto sucedió poco a poco, y cuando noté lo que me estaba sucediendo fue el momento en el que decidí dejar el lugar para seguir mi sueño.

Como profesionales, ¿cómo considera podemos explotar las oportunidades y contribuir al desarrollo del país y con ello ser un ejemplo para los estudiantes actuales?

Considero que soltar la cultura conservadora que tenemos. La educación universitaria debe enfocarse en emprender, desarrollar oportunidades, en lugar de buscar el trabajo ideal en el que se “gane mucho, pero se haga poco”, el trabajo que dé un estatus. Si se encuentra el trabajo que ayude a pagar las cuentas y uno se acomoda empieza a dejar pasar las oportunidades. Tarde o temprano uno se preguntará si es lo que desea hacer toda su vida, y es mejor dar lo mejor de sí en el entorno que a uno lo satisface, abandonar una posición de comodidad para poder desarrollarse. La idea es motivar a que los guatemaltecos seamos más proclives al riesgo.

Hay que recordar que uno puede hacer el cambio en donde se encuentre, dejar a un lado el pensamiento de “ser presidente para cambiar el país”. Si uno da lo mejor donde se encuentra se puede desarrollar al país en lugares pequeños. Hay pequeños detalles que impactan la vida de las personas, puede ser algo tan sencillo como una esposa que decide trabajar para aportar al hogar y apoyar al esposo, eso ayudará a la calidad de vida de la familia, la nutrición, y otros factores.

¿Qué consejos le puede dar a los futuros profesionales para que se animen a tomar el reto de optar por una oportunidad de estudio superior?

Yo considero que las personas siempre deben estudiar. Recuerdo que mis abuelos hablaban de ser peones en una finca, mi padre ser obrero en una fábrica; en cambio yo inicié trabajando en una oficina, por el hecho de haber estudiado. Con esto quiero explicar la movilidad social que hubo y las diferentes oportunidades que se van abriendo en la vida según los estudios que uno tenga.

Cuando uno ve a las personas sin estudios, la propensión es que esas personas tengan limitantes laborales, lo mismo sucederá con sus hijos y así el resto de sus generaciones futuras. En cambio, una persona que alcanzó los estudios a nivel medio, reduce estas probabilidades; y por supuesto las personas que completan sus estudios superiores tendrán probabilidad mínima de enfrentar una situación de pobreza. Es comprensible que este esfuerzo es difícil, que muchas veces la inversión económica y de dinero será alta, pero los resultados serán satisfactorios.

Personalmente he visto personas que han dejado inconclusos sus estudios y se acercan nuevamente a los catedráticos para hacernos saber que desean retomar la carrera o finalizar la tesis. Por eso, ahora uno puede ver personas de diferentes edades estudiando el mismo nivel académico, diferentes centros de estudio con programas que se adaptan a personas que trabajan; también existen variedades de carreras a nivel de licenciatura, diplomados, técnicos o certificaciones, todo con el fin de permitir el crecimiento de las personas.

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