Aprendiendo de los libros

Hoy terminé mi noveno libro de los últimos catorce meses. Noté que me propuse, inconscientemente, estar leyendo un libro todo el tiempo. Desde enero 2018 tomé mi primer libro y he continuado, día a día, asimilando nuevas ideas, conceptos y puntos de vista que antes desconocía.

Inicié el 2018 con un libro que analiza la vida de los apóstoles de Jesús, del cual aprendí que todos somos humanos, independientemente de quién seamos y qué hayamos hecho. Todos cometemos errores, todos tenemos actitudes que impactan nuestro futuro, pero todos podemos mejorar según nuestras decisiones.

En paralelo estaba estudiando las páginas de un libro de macroeconomía avanzada para mis clases de maestría. Organicé mi tiempo para tener diez minutos diarios de lectura en paralelo a mis estudios y mi vida personal.

Recorrí kilómetros con un libro de deportes y aprendí a administrar mis finanzas con nuevas metodologías gracias a las sabias palabas de personas que viven consumiendo lo mínimo. También navegué por primera vez en el mundo de la psicología, conociendo un poco del comportamiento humano y sus reacciones según sus relaciones interpersonales.

Pero mi objetivo no es contarles lo que he leído, sino darles a conocer todos los campos que he abarcado a través de la lectura. Busco motivarlos a tomar un libro, ya sea de cincuenta páginas o trescientas. Deseo que se sumerjan en las palabras de alguien que ha estudiado, investigado y se especializó en lo que está exponiendo; quiero que formen su criterio según lo que leen o que viajen a mundos imposibles a través de las páginas que alguien escribió.

La lectura nos enseña vocabulario y nuevos conocimientos, permite que nos distraigamos de algo que nos tiene estresados, fortalece la imaginación, pone en duda nuestro conocimiento o aporta algo nuevo a lo ya aprendido. Estas son algunos de los beneficios de los libros.

Ahora estoy a punto de comenzar mi décimo libro. ¿Qué estas leyendo actualmente?

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