Una super mujer

Como fundación estamos comprometidos en tener un acercamiento con nuestros becados; así que organizamos una pequeña reunión con Gelin Cermeño, quien junto a su hija nos compartieron algunos retos que enfrentan y cómo perciben la vida. Así, les compartimos lo que nos contaron.

Podrías decirnos tu nombre, qué estudias, dónde trabajas, qué haces en tu trabajo y si deseas contarnos un poco de tu hija:

Mi nombre es Gelin Cermeño y trabajo en un laboratorio farmacéutico como supervisora de calidad en procesos. Vivo cerca de donde trabajo y eso me facilita movilizarme por las mañanas.

Mi hija se llama Melanie y tiene 13 años. Estoy orgullosa de ella porque es una niña muy inteligente, y porque a pesar de tener limitantes de tiempo para apoyarla ella ha salido adelante con sus estudios; es muy responsable e independiente para hacer tareas y prepararse para sus exámenes.

¿Qué te motivó a regresar a tus estudios posterior a una etapa en la cual estuviste dedicada al trabajo y a tu hija? Cuéntanos qué estás estudiando y en qué año vas para que los lectores lo sepan.

Me motivé a estudiar nuevamente debido a los tiempos que estamos viviendo, es muy duro obtener un futuro mejor si uno no tiene un grado académico más alto. También me motivó Melanie, porque yo me preguntaba qué le podía dar a ella si yo no seguía estudiando. Ya cerré una Licenciatura de Administración de la Calidad.

¿Cuál fue la reacción de tu familia cuando les comentaste que ibas a continuar estudiando?

El apoyo lo obtuve desde el inicio, en especial de parte de mis hermanas, quienes consideraban que yo contaba con todas las habilidades para poder hacerlo y me recordaban que ese esfuerzo me iba a permitir darle una mejor calidad de vida a mi hija. También tuve mucho apoyo por parte de mi trabajo, donde me motivaban a seguir estudiando porque veían potencial en mí para dar lo mejor.

En ese momento Melanie tenía 6 años entonces todavía no percibía las cosas como ahora. Actualmente ella me empuja a ser la mejor en la clase.

La gente que me rodea me ha ayudado mucho a salir adelante, porque yo dudaba de la decisión; esto era porque no sabía cómo me movería de la universidad a mi casa a las 9 de la noche. Había pasado casi 7 años sin estudiar, y pensar que iba a empezar de nuevo me daba un poco de miedo. Después de mi primer día de clases, recuerdo que fue un lunes, todavía tenía miedo; luego llegué el miércoles y durante mi clase estaba pensando que ya no quería llegar la siguiente semana, pero seguí en las clases aún con ese miedo, hasta que me di cuenta que ya había terminado el primer trimestre y vi mis notas. Fue ese momento cuando me  di cuenta que sí podía.

Además del miedo que tenías al inicio y del reto del transporte, ¿qué otras cosas enfrentaste?

Al inicio me costó asimilar lo que estaba estudiando, me di cuenta que con la edad y la falta de práctica se dificulta estudiar. Me tocaba esforzarme el doble que los de mi clase en los cursos que me costaban más, pedía ayuda a mis compañeros y me sentía comprometida con ellos porque no quería fallarles, y eso me empujaba a ser más responsable. Creo que hay veces en las que uno le pone más empeño a los estudios cuando nos cuesta y estamos decididos a cumplir una meta.

El transporte sigue siendo un tema importante, porque salir de clase el sábado por la noche y no contar con carro o algún amigo que pueda llevarme a mi casa representa algo que me sigue preocupando.

También, al inicio me costaba dejar a mi hija dos días a la semana, en especial cuando todavía era una nenita.

¿Cómo te sentiste cuando te dijeron que habías ganado la beca con FUNJOSE?

Lo primero que hice fue llamar a mis hermanas, y ellas se pusieron muy felices. Ellas sabían cuánto deseaba continuar estudiando, y se alegraron al saber que iba a poder terminar el resto de mi licenciatura con el apoyo de alguien. Había tenido muchos momentos de duda durante mis estudios porque económicamente estaba muy ajustada, pero mis hermanas me seguían empujando a terminar lo que había iniciado. Una de mis hermanas me recordó el nivel de compromiso que estaba adquiriendo con FUNJOSE porque no podía quedar mal con ellos. Creo que esto último también me ha empujado a ser muy responsable y a continuar estudiando. Cuando estaba por terminar el nivel técnico iba a dejar de estudiar, pero opté por continuar para darme cuenta hasta dónde puedo llegar.

Melanie estaba muy feliz y me repetía que lo había conseguido porque soy muy inteligente. Esto me alegra mucho mis días.

¿Podrías describirnos cómo es un día de trabajo y cómo son tus días de clase?

Entre semana trabajo, así que me levanto a las 5:30 de la mañana, desayuno y preparo la comida de Melanie mientras se baña. Llego al trabajo a las 7:00 de la mañana y salgo a las 4:00 de la tarde. Antes de llegar a casa le pregunto a mi hija si necesita comprar algo de la librería, porque no me gusta que ella esté sola en la calle. Hacemos tareas juntas hasta la hora de la cena, y si no terminamos las tareas seguimos luego de comer. A esto le agregamos cocinar los almuerzos del día siguiente y lavar todos los platos en la cocina.

Mis días de estudio son los sábados. A veces por las mañanas me toca trabajar, pero si tengo libre me voy al Acilo de San Vicente de Paúl a hacer obra social. Ahí ayudo con la cocina. Salgo a las 11:00 de la mañana, voy a mi casa a hacer el almuerzo, comemos junto a mi hija y salgo a las 4:30 de la tarde a estudiar y regreso alrededor de las 10:00 de la noche.

¿Qué le dirías a las personas que, por alguna razón creen que no pueden seguir estudiando o seguir sus sueños?

Todo se puede en la vida, Dios siempre pone personas dispuestas a ayudarnos, creo que es Él quien les pone en su corazón el sentimiento de ayudar. Si tienen la oportunidad de hacer algo que los ayudará en su vida no pueden desperdiciarla, no importa la edad, no importa la situación en la que uno se encuentre, porque si uno tiene todo el deseo de superarse lo puede lograr. Todo dependerá de lo que uno crea de uno mismo.

Antes de terminar, me gustaría oír unas palabras de Melanie. ¿Cuál es el sentimiento cuando ves a tu mamá haciendo tareas, cuando la ves salir temprano para el trabajo y que hace todos los quehaceres en la casa?

Estoy orgullosa de ella (dice con lágrimas de felicidad) porque a su edad, ella tiene que levantarse temprano, ir a trabajar, después venir y hacer todo en la casa sin ayuda de nadie, porque en el colegio me dejan muchas tareas y a veces no la puedo ayudar. Me siento muy orgullosa de ella por lo que ha logrado y por lo que ha hecho conmigo. Me motiva a ser una mejor persona, a ser alguien en la vida y a tener un buen trabajo, graduarme de la universidad y superar todas mis metas.

Le agradecemos a Gelin por su tiempo y por compartir sus experiencias. Esperamos que esta historia motive a todas las personas que tienen la oportunidad de seguir adelante a dar el paso tan importante y hacer un cambio en su vida.

Y a ti, ¿qué te detiene a seguir tus sueños?

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